martes, 11 de septiembre de 2007

Dolor físico , muestra emocional

No me gusta sentir el dolor corporal. Por varias razones. La primera es porque no sé cómo me habrán educado, o la dinámica familiar pero para mí, una enfermedad ha implicado (porque es algo que GRACIAS A DIOS Y A LOS INSIGHTS jajja he ido superando) no una dolencia pasajera, o un "miembro" lesionado, sino el cuerpo enfermo. Esto tiene implicaciones casi schreberianas jajja que podrían asustar, pero creo que no da para tanto! Pero es el sentir la impotencia de quien aprisiona por fuera un cuerpo, y por tanto un aliento. El aliento propio, la Vida.
Y por tanto, para mí, al sentir algo enfermo, y que obviamente está fuera de mi alcance o previsión, me invade una ansiosa congoja de ser dominada por lo intrínseco impuesto desde afuera, desde una espiral que envuelve y de la que no se puede escapar.
La ansiedad se acentúa cuando lo "enfermo" viene por un descuido personal, por algo que yo misma sé que es dañino para mí.
Parte de mis "insights" y de la sanidad del alma por todas las manchas del pasado (tal vez por eso tengo tantos lunares... jajaj No quitaría ni una de ellas; me han hecho lo que soy!) me ha ayudado a que la crisis de cuerpo invadido dure menos, y que simplemente pueda empezar a ver qué se puede hacer para mejorar la condición actual, PERO temporal de mi cuerpo.
Y fue entonces cuando al empezar a entender mi condición, el por qué se manifestó en este tiempo está "enfermedad", y lo necesarias que serán algunas medidas de autocuidado y cambio de hábitos en mi vida, me sentí llena de una sensación de autoridad personal... Como de un cuerpo vivo que reclama por su salud, por su bienestar... Por ser chineado, cuidado y amado.
No hay nada malo en que el cuerpo se enferme temporalmente; nos muestra que está vivo, que no somos seres enajenados (o que no deberíamos serlo) sino que si nuestra alma sufre, si estamos por algo ansiosos, con tensión, dolor por rencor o heridas pasadas, se hace visible en nuestro cuerpo. Porque no hay separación.
La mejor salud es la que se busca no en la decoración de los síntomas, en simplemente hacerlos desaparecer, sino en la sanidad de los conflictos pasados, en la sanidad de nuestra forma de relacionarnos como un todo ante el TODO, es decir, ante las demás personas, ante los problemas o circunstancias adversas que se presentan, ante la forma en que nos acercamos al trabajo, estudio, comida, y ocio por el simple hecho de que significan también algo importante en nuestras vidas.
Así que fue a medicina tradicional, que me recetó un buen tratamiento, y me ha ayudado muchísimo y muy rápido, pero también quise buscar la Medicina alternativa y natural. Y fue muy interesante y muy reconfortante porque la homeópata me preguntó sobre toda mi vida, desde la infancia, y me encantó notar que realmente el proceso por el que he pasado me ha hecho sanar, y he podido sanar, muchísimo de mi pasado, tanto así que no lloré al contarlo. Eso era imposible hace un año.
Cada uno sabrá la mejor forma en que se puede acercar a su dolor. Más tarde, más temprano, cada uno tiene su tiempo. Hay gente que opta por no enfrentarse a esos rincones oscuros. También es una opción... Para mí fue el tratar de caminar en el Espíritu lo que ha hecho la diferencia. Y estos 4 años han pasado, con dolores, tropiezos, necedades, revelaciones, confrontaciones, separaciones fuertes, decisiones por el forjamiento del propio destino, con procesos largos y duros de perdonar a mi papá y mamá, y también de buscar una relación con cada uno de ellos, y entre otros, el que estoy ahorita de zarpar en un Barco incierto para buscar lo que no sé que estpy buscando pero que quiero conocer!

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿perdonar...?Que chiva de guadalajara
eso si q´es un punto oscuro a aclarar
"siperdonasnocargas...sinoperdonas..."
"Que bueno que los barcos al = q´los
aviones tienen nombres y rutas"...
¡¡¡chekea tu ticket´´ y ve para donde
vás!!! "siempre habra un puerto o aeropuerto donde te podés bajar"...y
tomar otro,... para poder regresar.