NO juzgar a simple vista tiene un propósito tan claro y tan sano de ser que es sorprendente que hasta ahorita lo esté experimentando con risas y con vos.
Primer Acto. La Lluvia, las palomas, y el Nacional.
Los dos se escapan de la Universidad y buscan esa tarde de ambiente lluvioso que los atrae al centro. La Lluvia decide espantar de la plaza a quien no aguanta la mezcla de leche con chocolate. Ella y Él se besan, juegan a las películas y la cámara se mueve al ritmo de la ondeante bandera que forman sus rostros. Algunos atrevidos transeuntes deambula
n por ahí; no se percatan que invaden espacio compartido por dos corazones. Él y Ella no tienen problema... más bien se ríen de la reacción que provocan en algunas caras escandalizadas. ¿Qué tan amenudo se ve colores de género distintos con tal naturalidad expresar lo que todos deseamos? Un beso, un flameante beso sin principio ni fin en plena plaza, con las palomas y otros congéneres de testigos, bajo la LLuvia que empapa para que, luego, él la "tenga" que abrazar cuando ella tiemble, por el frío.
n por ahí; no se percatan que invaden espacio compartido por dos corazones. Él y Ella no tienen problema... más bien se ríen de la reacción que provocan en algunas caras escandalizadas. ¿Qué tan amenudo se ve colores de género distintos con tal naturalidad expresar lo que todos deseamos? Un beso, un flameante beso sin principio ni fin en plena plaza, con las palomas y otros congéneres de testigos, bajo la LLuvia que empapa para que, luego, él la "tenga" que abrazar cuando ella tiemble, por el frío. Segundo Acto. Los Pegas
Chorreando lluvia en la parada del Bus. Siguen chorreando lluvia también al entrar, al sentarse, al estar. La gente los mira; miran el frío que la hace temblar, escuchan los besos que se dan, y vuelven a mirar lo pegas que se ven esos dos...
Tercer Acto. Primer asiento trasero
Cuando se vive tan lejos, cuando se es universitario y se vive "independiente", las condiciones monetarias a veces no son las óptimas para salir a comer cada vez que lo que se anhela es compartir tiempo juntos. Por eso los parques bonitos, los asientos de un carro, y hasta el asfalto de una calle mojada en San José, son siempre una excelente opción. Y al contrario de lo limitado que esto podría parecer, o que se podría pensar se limitan las salidas por carecer del dinero necesario, lo que sugen son formas nuevas y espontáneas de vivir, de ser, de estar y disfrutar. No se ocupa dinero cuando se es dueño del Mundo. No hay que limitarse a ciertos lugares a los cuales se solicita un gasto monetario, cuando cada calle, cada verdor, cada minuto aunque sean las 2 de la madrugada, son propios.
Así se apoderaron espontáneamente (como tienen de costumbre) de esa calle en Bo. Escalante y se olvidaron del horario de los buses, de las llamadas familiares, del peligro del Psicópata (bien dice el Sabi que se quedaron sin beatos las catedrales, sin criminales los carceleros, y sin cinéfilos los de Cinemark, porque voy a salir esta noche con vos) y sí, se apoderaron en su burbuja de metal no sólo de esa calle, sino de esa ciudad, de esa noche, de las estrellas para descubrir el Arte que él tenía y el que ella no había logrado apreciar en alguien más.
Por supuesto, esa noche, él le hizo muchas propuestas de cómo será que irán a terminar :) Pero sólo porque la preparación es necesaria cuando se está en esto tan sincero que no miente en lo que se siente ahorita, y que sabe que dolerá sinceramente cuándo llegue a algún final...
Dejaremos en incógnita lo implícito que él sintió, pero desde ella sí que podemos hablar.
Es la atmósfera que se crea al buscar sentir con Arte el cuerpo del otro que no soy yo, la que enamora con ver a quien está viendo. Él la veía a ella, y a cómo se ve él en y con ella. Ella lo veía a él, viéndola, y vió como cuando ella lo vé a él. Juego de palabras que esconde más de lo que se puede expresar (si estuviste ahí tal vez lo entenderás...). No es besar, acariciar, sentir, por el puro narcisismo de actuar, de satisfacer a la otra persona para a la vez satisfacerse a sí mismo. Mucho menos porque sea lo esperado. Los deseos están, las ganas, por supuesto, pero en mi idioma trasciende al impulso y busca el arte, la expresión menos finita de capturar lo que emana la caricia, de notar las líneas, las formas, la mezcla de tu mano por la piel. Es extender el simple impulso (que de por sí, perdura per se) y transformarlo en una conexión, y un conocimiento más profundo, menos superficial, de lo que somos juntos vos y yo.
Los límites claros de hasta dónde queremos llegar, y el respeto mutuo a la intención del otro, contribuye a un disfrute de este tipo, pero creo que viene también de tu alma, de tu forma de ver el arte en lo que sos, en lo que haces, en lo que vivís.
(Por supuesto las palabras no lo logran... hay que vivirlo para comprender)
Cuarto Acto. Parodia a lo Titanic
Una de las cosas bellas de poder vivir las cosas en su tiempo, y cada cosa en su tiempo, es que se puede jugar y disfrutar, burlarse y hacer chota de situaciones. Cosa que se pierde, en mi opinión si lo que se busca es realmente revivir, o hacer propias las situaciones de otros o las de Hollywood. 

Sabiendo lo que uno quiere, y hace, lo que se vea desde afuera de un carro en un parqueo, con los vidrios empañados, y marcas en los vidrios, sólo puede provocar risa. El carro mío, el parqueo el de la UCR, los vidrios empañados por la lluvia terrible, que a su vez nos provocó entrar en el carro para no mojarnos, y las marcas repetidas y exagerdas en el vidrio porque no podemos evitar hacer feo, reirnos, jugar, burlarnos, y pasarla super bien cuándo estamos juntos.
Parodias, parodias, parodias... Vos y yo simplemente, buscando ser vos y yo, cada uno como cada uno, siendo espontáneos, sinceros (sincerísimos), con sudor, pelos, kilos, callos, olores, y los etcéteras, etcéteras, que no vale la pena mencionar! jajajajajjajajajaja