jueves, 23 de agosto de 2007

y siguen asustando los fantasmas...

Asusta el amar. Esa palabra que socialmente condiciona y esclaviza, que por eso se la piensa tanto antes de decirla. Pero el amor que liberta, el que deja ser, el amor que realmente ama, no narcisísticamente sino al Otro temido; a ese tan diferente de mí, al amenazador.

Y aún así, sigue asustando el amar, el darse a otra persona tan frágil como yo, tan irresponsable como yo.

Por qué habrá sido? Qué sé yo???!!!!!!!!! No me ha preocupado el verle las raíces a este asunto.

Cuestionamos lo que viene, lo que se cruza y cambia el rumbo; cuestionamos (o al menos yo lo hice así) si será o no… Me alegro de haber tomado el “riesgo”, porque hubiera desperdiciado los mejores 20 días de este mes, por la estupidez de mis presagios.

Cómo podría siquiera empezar a contar? Es por eso que no me lo sé… no porque no me interese, sino porque no sabría decir desde cuando agradezco el que chocáramos en el mismo planeta… y aunque nunca fue mi plan, cada día, a escondidas y a grande voz, ahuyento a los que quieren arreglar mi nave… por ahorita, es aquí donde quiero estar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El verdadero love no esclaviza; nunca se es más libre que navegando en el verdadero "barco del amor". la isla de Guiligan, es mejor que la isla de
"San Lucas"...¡arregle su nave!