martes, 30 de octubre de 2007

Ironía a deux


Las semanas pasan, y seguimos con puntos. Tantos puntos como mis lunares; tantas dudas como tus morenos pigmentos. Tanta incertidumbre como la luz de Luna que no cesa cada noche.
Algunos juegan menos en la crujiente cama del piso de arriba; otros optan tan solo por bajar el colchón y ensanchar el ring de boxeo. Entre más claras las líneas habladas, más ganas de transgrederlas. Entre más nos queremos, más delirios te vienen.
Dejar las fresas de lado, y encerrarse en un vaivén de música preparada para inundar pentagramas; para ser un boceto dónde usar aquellos oleos reservados para el aquí sin mañana. Dejar el pastel de palmito sin estrenar, como estrategia para volverte a invitar a que invadás mi cotidianidad, la pequeña galería por donde suelo habitar. Postergar películas, juegos de mesa, cenas, supuestas horas de descanso onírico, paños de a uno, necesidades en el propio escusado, recato y discreción de los gases expulsados, edredones con olores separados, antologías leídas para el lunes, la puntualidad perdida en tu ropero.

1 comentario:

adb dijo...

Trois... jajajaj TA!!!