
Las semanas pasan, y seguimos con puntos. Tantos puntos como mis lunares; tantas dudas como tus morenos pigmentos. Tanta incertidumbre como la luz de Luna que no cesa cada noche.
Algunos juegan menos en la crujiente cama del piso de arriba; otros optan tan solo por bajar el colchón y ensanchar el ring de boxeo. Entre más claras las líneas habladas, más ganas de transgrederlas. Entre más nos queremos, más delirios te vienen.
Dejar las fresas de lado, y encerrarse en un vaivén de música preparada para inundar pentagramas; para ser un boceto dónde usar aquellos oleos reservados para el aquí sin mañana. Dejar el pastel de palmito sin estrenar, como estrategia para volverte a invitar a que invadás mi cotidianidad, la pequeña galería por donde suelo habitar. Postergar películas, juegos de mesa, cenas, supuestas horas de descanso onírico, paños de a uno, necesidades en el propio escusado, recato y discreción de
los gases expulsados, edredones con olores separados, antologías leídas para el lunes, la puntualidad perdida en tu ropero.
los gases expulsados, edredones con olores separados, antologías leídas para el lunes, la puntualidad perdida en tu ropero.
1 comentario:
Trois... jajajaj TA!!!
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